Dejo mis lamentos para la literatura, porque en la vida prefiero ser optimista. Por eso mismo no me juzgues por mis escritos. Juzga con ellos mi literatura. Juzgarme por mi vida que, al fin y al cabo, es lo que más dice de mí.
Yo soy literatura cuando estoy solo. Acompañado soy sólo Pablo,aunque depende de la compañía. Mis palabras son parte de mí, pero sólo parte. Sólo un madero de la cruz que cargo y que soy. No te pido que me comprendas, sólo que lo parezca, sólo que me compadezcas. Jamás habrá otro ser humano como yo. Soy efímero y pasajero. No tengo nada de especial, porque todos somos únicos e iguales. No valgo más que nadie, pero tampoco menos. Eso en términos generales.
Luego para unos valgo más que para otros: soy nadie, un recuerdo, un alma perdida, una defección, un valiente, un amigo ¿un sueño?
Todo pasa por encima de mí sin que me dé cuenta. No sé quién soy para los demás, pero me queda lo que soy yo cuando estoy solo: literatura.