Posteado por: pablolopez | abril 30, 2008

Muerte, pasión y resurrección

La calle de la Verdad

me lleva a la muerte de mi infancia,

un cávaver femenino,

enterrado en el número sesenta y nueve

del patio de la portería

de la Real Sacramental.

Cuando te lloro, me lloro a mí.

Así soy de egoísta,

pero es que jamás llegué a

vivir

mi vida sin sufrir,

a causa de ti,

que me diste la vida

y me diste el sufrimiento,

y en tu ausencia

me diste a soñar esa presencia

que nunca abandona, amor,

eco de eternidad

recuerdos sin pasado

felicidad presente

pasión emergente

asalto de besos

rodeados de abrazos

con nuestras cinturas por banderas

que por la habitación se despliegan

sin ninguna prenda

totalmente entregado

a un contrato sin enmienda

que sello con el calor

que de ti me llega.

A tu vera, corazón,

caminaré por esta tierra,

porque sobre ti, dea de amor,

mi cuerpo se cierra

y no necesita abrirse.


Responses

  1. Recuerdo como me enseñó a amarle, pero lo que no me enseñó es a olvidarle…


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