Posteado por: pablolopez | diciembre 16, 2008

Primero de Julio (ecos nº2)

(extractos de mi diario fechados el primero de Julio en Sevilla)

“Último día que estoy en ***, último día que estoy en Sevilla. (…) La noche la he pasado casi entera despierto, pensando… estoy roto, mi mente rota, mi alma rota, mi pensamiento roto, mis recuerdos rotos, mis afanes rotos, mis luces, mis reflejos, mis espejos, mis banderas, mis espadas, mis pedestales, mis estandartes, todos rotos esperando un nuevo amanecer.

Ahora ocurre lo que ya he comentado alguna vez. Oscuridad. Me temo. Sé que he hecho cosas mal, pero también las situaciones por las que he caminado desde el principio han sido malas (…) Ahora tan sólo deseo cansarme, quedar tumbado, extenuado, respirando profunda y suavemente mientras contemplo el cielo. Eso me consuela (…)”

Primero de Julio. Todo estaba preparado, mis maletas estaban hechas, nadie se daría cuenta de mi marcha, tal como ellos querían. Con el paso del tiempo acabaría por convertirme en un recuerdo confuso, en un recuerdo que conviene olvidar, en un recuerdo que se quiere olvidar.

Me pregunto porque me retuvieron hasta el primero de Julio en que mi marcha podía ser más disimulada ¿acaso tenía cierto carisma entre mis compañeros? es posible, pero a otros dos no les retuvieron tanto tiempo y yo llevaba casi un año luchando por salir y ¿después de haberlo dado todo por ellos, después de haberlo abandonado todo por ellos me trataban así?

Así es.

Cogí mis maletas y me crucé con un compañero que me preguntó adonde iba con las maletas, yo le contesté disimulando que las llevaba a la entrada para tenerlas preparadas, pues aquel día estaba organizado un viaje. Sin embargo, nuestros destinos eran distintos, pues yo haría otro viaje que por desgracia me separaría de la ciudad que más amo en el mundo: Sevilla.

¡Por ti, madrileño por nacimiento y andaluz por sentimiento! ¡Sevilla, la tierra de mis mayores sueños y mis peores pesadillas! ¡cuando recuerdo lo que en ella viví! y cruzo el río guadalquivir recordando esos paseos a su vera dejando volar mi ingenio y mi imaginación como si fueran cometas mientras pedaleaba sobre una bicicleta. Una alegría me recorre los ojos cada vez que la veo… las personas que conocí, los rincones, las palabras, la brisa, las personas que me hiceron reír, las personas que me hicieron pensar… y trato de olvidar las que me hicieron llorar.

La autopista me alejaba de aquella ciudad de sueños. Aquel día morí y nací de nuevo ¡qué triste fue aquel día! tuve que abandonar mi querida Sevilla, tuve que matar mi vida y empezarla de nuevo, pero esta vez libre ¡libre!

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Responses

  1. Ay Pablo! Que nostalgia provoca Sevilla, verdad? Yo llevo ya desde junio fuera de ella y estoy loca por volver. ¿Será porque es donde empezamos nuestra etapa universitaria? No lo sé…

    Desde siempre fuiste un chico peculiar. Y aunque a muchos eso le jode (creo que nunca fue agradable formar parte del rebaño), también te ha hecho ser recordado por otros.

    Un abrazo!

  2. Sevilla tiene un color especial 😀 En Madrid también vivo como universitario, pero es distinto. Para mí Sevilla tiene un gran significado. Me ayudó a descubrir una parte de mí que desconocía y me encontré con mucha gente como la que no he vuelto a encontrar. La verdad es que fue maravilloso vivir ahí, aunque sólo fuera un año.


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