Posteado por: pablolopez | febrero 20, 2009

La autoprofecía

Nunca lo dije y nunca lo he dicho

sólo lo pensé:

el 18 de Febrero llama a otro

día de cambio,

día de redención eterna,

para enderezar mi torcida vida

enferma desde aquel día

que me cambió

y cuyo resultado soy yo

¡mi propio profeta!

y esta es mi autoprofecía de los símbolos

del dolor y los amores

que pudiera ser que ayer, sin yo darme cuenta

-como la otra vez-

tocara mi puerta.

¿Es posible que me equivoque?

Lo es como otras tantas veces,

pero nunca tuve la certeza del símbolo falso,

de mi propia profecía

de mi etérea mitología

que todos los días me dice

que un 18 de Febrero me robó la vida

y otro 18 de Febrero vendrá para devolvérmela,

como, tal vez,

ayer.


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