Posteado por: pablolopez | febrero 11, 2010

Improvisación del 10 de febrero

Volveré a acunarme mientras me abrazo

y no habrá mano que meza la cuna,

sólo estaremos yo y mis deseos,

vestigios de mis recuerdos,

ruinas de mi corazón,

la flor y la espada,

la voluntad y el caparazón,

la declaración de amor,

las palabras y los remordimientos

y cada vez que me pregunto

-¡Oh Dios! ¿cómo pude hacerlo?-

era tan ingenuo…

y lo sigo siendo, porque

la ingenuidad me pertenece

es mi sangre y mi veneno

la esencia de mi vulgaridad,

mi terreno muerto donde puedo plantar

todo aquello que no tiene lugar

en una sociedad tan “avanzada” como la actual.

Esta es mi tierra, este es mi hogar,

en el que las lágrimas no hacen llorar

y no son más que una parte de la vida

que todo el mundo ha de atravesar

-o atravesarse…-


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