Posteado por: pablolopez | abril 25, 2010

Improvisación del 25 de abril

En estos momentos que parece que no recorro ningun camino,

ni me guío por mapas, ni brújulas,

ni parece que haya un horizonte en la lejania;

yo sé que estoy haciendo camino en mis pisadas,

un camino propio que no deja rastro,

que no pisa plantas, ni engulle ilusiones.

Sólo yo sabré cuando habré llegado a mi destino

-o a uno de mis destinos-

y otra cosa que sé es que

cuanto más tiempo tarde en alcanzarlos

más sabré yo valorarlos

como agua en el desierto de mi vida

de la que jamás me dieron de beber.

Hoy me voy a permitir reírme de la desgracia y de la escasez

mientras murmuro para mis adentros – ya verás –

y aunque nadie lo vea, existirá.

No tiene porque ser tangible,

ni visible,

ni tener ninguna otra propiedad material

que yo no quiera que tenga.

Un día tomaré barro u oro de mis manos

y sin darle forma

sabré verlo a mi manera,

valorando cada gota de agua

como desierto que soy

y no océano que me gustaría ser.


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