Posteado por: pablolopez | enero 31, 2012

Cien mil frentes

A veces querría huir

de estos cien mil frentes

que tengo ante mí.

Pero me causa temor sufrir

por ser devorado por ellos,

pisoteado por uno

tras otro

y otro

y todos los demás

¿cuando todos hayan acabado conmigo

de mí que quedará?

No se pueden satisfacer

todas las peticiones,

no todas las preguntas

tienen respuesta.

 

Pero en su búsqueda

¡como nos agobiamos!

como noto en mi nuez la soga de los compromisos,

como siento la ausencia de suelo que alejan mis deberes,

como noto el acero frío de las voluntades ajenas

golpeando mi mente como quién ordena

que se abra esta puerta y seas mío,

que me satisfagas y seas mi esclavo,

que tú no eres importante

y debes obedecerme…

 

Pero entonces, cierro a los ojos y rezo a la libertad,

mis pensamientos se revuelven de las cadenas del deber ser y lo correcto,

tiemblan mi voz y mis actos,

tiemblo todo yo,

pero hablo y actúo

con todo el temor que como débil soporte

amenaza con desplomarse

y volverme a las cadenas.

 

No puedo hacerlo, no me atrevo, no es posible- decías.

Pero ahora en tu interior hay una voz más fuerte:

la voz de la libertad que pide ser escuchada y gobernar,

la voz que no quiere oir hablar del “deber que” o el “compromiso de”

ya solo quedo yo, el individuo,

y mi libertad

en la toma de decisiones.

 

 

Y si hay consecuencias se asumirán.


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