Posteado por: pablolopez | noviembre 2, 2012

Los mil perdones

Siento que mi vida

consiste continuamente en pedir perdón,

como si mi mayor culpa fuera existir

y mi mayor obligación

agradar al señor

o a la señora,

tanto me da si

al final siempre es lo mismo:

agachar la cabeza,

mil perdones

– que no sirven para nada-

y soportar estoicamente

la marcha de palabras

que se repiten y vuelven a lo mismo

sin encontrar ninguna solución,

sin adaptarse a la nueva situación.

Incapaces de aceptar el mundo como es,

infelicidad os auguro,

infelicidad de la que no se acaba,

infelicidad de la que se arrastra por el mundo tras vuestros pasos

y no os deja caminar

sin echar la vista atrás.


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