Posteado por: pablolopez | septiembre 5, 2009

Mi único problema

Todo llega a su fin

antes de darnos cuenta

miramos hacia atrás,

cerramos la puerta

y nos echamos a la mar.

Mi barco es esa puerta cerrada y rota

y mi mar las ganas de llorar

o las lágrimas que ya he llorado.

Yo soy mi único problema,

y soy también

el problema de los demás

y su preocupación.

No debería hacer lo que estoy haciendo,

porque ellos piensan que no debería hacerlo

y eso me llena

de tristeza y remordimiento.

¿cuando me libraré de esas cadenas?

¿cuando dictaré mi propia condena?

Yo, acusado y juez, sin nadie más,

sin nada que ocultar,

pero sin juicio final, sólo

un juicio fatal

de contricción y lágrimas

que me lleva adonde nadie quiere,

adonde me llevan los demás

cada vez que oigo sus palabras.


Responses

  1. Muy chulo Pablo

  2. A veces las cadenas nos las ponemos nosotros mismos. A veces, somos nosotros los que nos ponemos una venda en los ojos.

    Eso ya lo sabes, así que espero que no sea tu caso… si lo es ¿a qué esperas para librarte de todo?


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